Cuando lo barato sale caro
Opinión para algunas cuestiones cotidianas. Primera parte.
Muchos de nosotros por diferentes circunstancias de la vida, no tenemos la opción de contar con un estudio de arquitectura para que refleje nuestros proyectos para hacerlos realidad. Tampoco quien nos asesore o nos guíe para cuando iniciamos nuestra primer casa.
Entonces recurrimos a los amigos, conocidos, albañiles, familiares y un sin fin de etcéteras.
Y allí empieza la aventura: poné esto, hacé lo otro, que cuántas habitaciones, si planta alta o sólo baja, si a la calle o en el fondo, si vas a hacer una piscina, o un quincho… Pero la imaginación cae cuando nuestro presupuesto es escaso, o el crédito que solicitamos se fue devaluando antes de que lo aprobaran.
En ese caso, planificar bien para lo que queremos lograr en el futuro, hará que tu dinero no se malgaste. Una vez decididos de lo que quieren, deberán adaptarlo y dividirlo de acuerdo a su presupuesto.
Comenzar por lo esencial y especialmente, no escatimar costos para una construcción sólida. Cañerías de agua, electricidad y gas natural (si hubiese), dejar preparado para no romper, (lo menos posible). Dejar las conexiones listas para continuarlas en otra oportunidad.
Lo elemental, es hacer las instalaciones con materiales aprobados con las normativas vigentes. Es algo más caro, puede ser, pero tendrás la tranquilidad de que lo que tienes dentro de tu espacio, permanecerá por mucho tiempo. Estas cosas, como un buen instalador matriculado y con experiencia, hará que te sientas seguro y que tu dinero no haya sido un gasto, sino, una inversión.
Hasta la próxima!